sábado, 30 de julio de 2016

Carta a nadie


Escribirte es un tanto ilógico. Te estoy pensando cuando aún ni te conozco. Qué loco, saber que por ahí andarás, tal vez ahora cocinando su plato preferido… me da un poco de celos que todavía no sepas el mío. ¿Sabrás ya que ella es tu amor equivocado? 

Escribirte es un tanto alocado. ¿Cuántas historias viviremos antes de encontrarnos? ¿Sabés? A veces me canso de ir probando, ayer creí que eras él, pero fueron las ganas de tenerte que me traicionaron. Me está pasando seguido…
Tengo miedo de que no existas, escribirte sería un tanto siniestro en ese caso.

Ya no quiero imaginarte… ¿Te gustará tanto como a mí el arte? ¿Compartiremos los mismos ideales? Qué raro me resulta pensarte… me faltan las formas de tu figura para personificarte.

Escribirte es un tanto impensado. Te busco en cada beso, en cada abrazo. Me doy cuenta de que no sos vos… ¿por qué el retraso? 

Ok. Supongo que al ser también impuntual no tengo el derecho de recriminarte. Casi genero nuestra primera discusión sin que puedas enterarte.

Escribirte se me está tornando complicado, realmente. Creo que voy a parar, ya empiezo a sentirme demente.
Espero que el tiempo nos disponga un encuentro. Cuando sea el momento, ahí te espero. Ya quiero saber cómo vamos a conocernos, ¿Será de esas historias que con nuestros hijos compartiremos?.

Bueno, deseame suerte. En dos horas tengo una cita y tengo que arreglarme. ¡Pará! No tenés por qué celarme. Quién te dice hoy es por fin el día para dejar de pensarte, y con tu silueta toparme. Me voy, todavía tengo que maquillarme. Qué bueno es todavía tener tiempo de equivocarse.



lunes, 18 de julio de 2016

Josefina

En su recorrido visual me divisó un segundo;
suficiente para moverme todo adentro.
De aquellas sensaciones que se archivan,
ella pudo con todo lo que no un año entero.

Es difícil entender que en su registro
jamás estará ese instante.
Es que a esa edad son capaces de vivir y olvidar,
justo como quisiéramos nosotros, los grandes.

La primera nena de la familia.
Convirtió en madre, abuelos, tías.
Hoy tiene 3 años y ya habla más que todos juntos.
Inventa todo, todo imagina; su cabecita casi rubia es un mundo.

Y yo a mis 24 me veo en ella
y pienso que quisiera recordar todo:
los primeros pasos, palabras, los juegos.
Entonces queremos forzarlo todo en una foto.

Como si verse reflejada mañana ayudase
a recordar las horas que todos, sin excepción, olvidamos.
Tal vez buscamos el milagro
de haber visto crecer a una prodigio a nuestro lado.

Nena, si mañana esto que te escribo sobrevive;
si tu memoria no lo conserva, quiero decirte:
que el labial está bien así, corrido;
que el barro no importa si fue divertido;
que el libro también se escribe.
Que por más que te corrijamos, no te corregimos tanto.
Es que crecer en este mundo es un espanto.
Es algo nuevo para vos, y para nosotros aún también lo es.
Nena, quiero decirte que aunque hagamos todo al revés
ser como sos es lo mejor que podés ser.