miércoles, 25 de marzo de 2020

Por qué me gusta tanto coger

Se siente puro y veraz.
Nos dejamos llevar.

Una fuerza mayor que nos somete y obliga a ser entrega y conexión.

Me encanta escucharte gemir mientras te apoyo las tetas.
Sentirte bien adentro.
Mirar tus caras sin que te des cuenta.

Quiero cogerte fuerte y a la vez despacio.
Que no se termine ese momento.
Eternizarte los pocos minutos que dura el acto.

Te juro que, aunque romantice el sexo, no significa nada más que eso
Sentirnos mutuamente empapados de transpiración y deseo (y de fluídos de nuestros cuerpos).

Me encanta garcharte como si no hubiera más nada
Me moja pensarte a la siguiente mañana
Repasar cada detalle, sentir como me acababas

En un momento de vulnerabilidad extrema
Te veo disfrutando y mi pulso se acelera
Con fuerza nos agarramos los dos
Intensos los roces, si me dejás nos llevo yo

Disfruto tanto que lo decoroso se deshace
Nos volvemos vulgaridad
Me encanta chuparte
Mucha baba, descontrolarte

Volverte loco y dejarte hacerme lo que se te cante
Realmente me gusta cómo se te ocurre tocarme
Cada sensación es nueva, corro riesgo de acabarte

Se termina el acto y ya empiezo a extrañarte
Contando los segundos para otra vez darte
Y hacer lo que nos quedó pendiente antes

Cada oportunidad de garcharte se hace más tentador
Imaginarte haciendo todo lo que, por desesperados, no se dio
Qué buena dosis de orgasmos nos regalamos los dos

Un intercambio de reciprocidad humana que nos sale de las entrañas


Se siente mojado y sobrenatural.
Qué lindo fue hacernos volar.

lunes, 23 de diciembre de 2019

Sistema cardiovascular

Me atraviesa la canción que estoy escuchando a un nivel que siento las notas musicales vibrándome por el cuerpo. Pienso en este estado de plenitud, mezclado con aceptación y angustia, que permite que de repente pueda ver las cosas desde otro punto de vista, y me siento bien. Es raro, porque es ambiguo.
Me acuerdo de todo el agua que tuve que sacar por los ojos, afectadísima, para poder llegar a este estado de "paz" mental.
No termino de sacar la conclusión de que al final re sirve pasarla como el orto para llegar a esta etapa de lucidez, que ya me arrepiento de lo que estoy pensando.
Claro que no. Claro que me gustaría no haber inmiscuído en mis pensamientos a personas que me muestran un poco que les late el corazón y ya estar abriéndoles el paso a cagarme la vida entera. Como si fuera algo fuera de lo común lo que me ofrecen. "Mirá, tengo este sistema cardiovascular que re late" y no me estoy dando cuenta de que es el mismo que el mío. 

A lo que voy es que, en realidad, nadie te hace nada. El otro está ahí diciendo obviedades de común conocimiento y vos te re inventaste que estaba dandote data de otro level. A veces los fantasmas se los crea uno mismo.
Vuelvo la atención a la música y como la que está sonando no me hace cajetearla, la paso.
Es maravillosamente sorprendente cómo nos gusta hacernos daño. ¿O será que a veces es necesario sentir el dolor para sanarlo?. Creo que va más por ahí.
De repente la canción es otra, más feliz, pero no me jode tanto.
También somos esto.
Instantes.
Ni todo el tiempo estoy al 100 de felicidad ni me duele esta gente a un 100 por ciento.
Tenemos momentos.
Estar hoy escribiendo al respecto es la clara evidencia de que estoy soltando y llegando al final del proceso.
Mientras lavo el último plato, me acuerdo de un momento acá mismo, en este exacto lugar en el que estoy parada y un poco quiero llorar otro rato. Como ahora mientras lo estoy tecleando.
Me atraviesan las personas de maneras que no me explico y por eso me duelen tanto. Todas, eh. Abarco un gran arsenal de gente que quiero. Y por eso es que casi siempre me la paso llorando.
Aprecio mucho la gente que tiene el pecho bien erguido y te dice te quiero con la soltura que también dice te re garcho. Es admirable manejar ese nivel de madurez emocional. Lo mismo cuando deja de pasarnos.
Me suena de fondo otra vez la canción con la que hice más agua lagrimal que la que corre para lavar los platos.
Y pienso en cómo ya no me averguenza admitir que estoy queriendo un poco más que el resto. Porque está bien. Ni en pedo sentimos en la misma proporción que el otro y eso es perfectamente normal, ya ni me gasto.
Aceptar es la clave para abrir ese abanico de cosas fantásticas que te están por pasar.
Una vez aceptado, te caés de cara cuando te das cuenta de que te vendieron un músculo que bombea sangre con venas, arterias, aurículas, válvulas y ventrículo izquierdo y derecho por un dibujo todo hermoso que se hace con dos trazos, nunca te queda igual, si lo das vuelta parece un culo y siempre se puede borrar.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Inercia

Quiero cancelar todos mis planes
Hacerme un mate desabrido
Comer lo que haya por delante

Lo que era todo, ahora es nada
Quiero esconderme en mi almohada
Llorar todas las putas lágrimas

Quiero que la inercia se cope
Me dicte las órdenes
Yo no puedo cuando no hay razones

Tener un día de mierda es válido
Aun sin explicaciones, sin entender un carajo
Lo incierto también es humano

Quiero tapar toda la angustia 
Con sobredosis de cualquier droga
Vos sos droga
No quiero otra
¿Me convidás?

martes, 16 de julio de 2019

Pensarte

Pensar
Pensarte
¿Pensaste?
Todo el tiempo estamos pensando en algo, aparte
En qué pensas cuando pensás?
Como yo no creo que te piense nadie
Pero igual, es sin intención de presionarte
Es simplemente la curiosidad de saber en qué se ocupa tu mente, quién puede desarmarte.
A mí a veces me preocupa tanto desearte, sí. 
Lo bueno es que tengo la magnífica capacidad de, cuando quiero, olvidarte.
Que bueno que sea así. 

Pensar en alguien, en muchos, en nadie, siempre que sea sano, y no tenga la intensidad de abrumarte.

viernes, 15 de marzo de 2019

Insomnio de lo frívolo

¿Qué es esto que siento
Que mientras lo escribo
Aún no lo asimilo?

¿Qué cala tan hondo
Que hasta el insomnio
Me lleva consigo?

Creo saber qué me pasa pero me gustaría no seguir ahondando en el asunto. Quizá por querer huirle al sentimiento es justamente que me quiere venir a encontrar la angustia de lo frívolo, de lo injusto. Hay cosas que no entendemos cómo conviven entre nosotros. Yo jamás voy a poder comprender la maldad. Y lo que me angustia es que exista. Porque no quiero nunca entenderla. Me resisto.

¿Qué es eso que duele en el fondo 
Te estruja tan fuerte
Y no deja respiro?


Son las horas que paso en este mundo sin haber encontrado aún respuestas a este mundo que es tan heterogéneo, fugaz y desmedido.

domingo, 22 de julio de 2018

Itrospección colectiva

No puedo angustiarme cuando quiero. Es algo que me excede.
Me pregunto:
¿Y si nos angustiáramos todos al mismo tiempo?
¿Qué pasaría?


Una pausa unísona en el mundo.
Unos segundos de introspección colectiva.
Todos pensando en la nada juntos.

El mundo dejó de tener sentido.
El mundo no existió por unos segundos, consecuentemente. 
Se escuchó el sonido de la nada.

¿Qué es el mundo? Pensaron todos.
La respuesta fue unánime: el mundo es un todo preguntándose hasta cuándo el misterio sin resolver de toda esta nada organizada.

Jugar a la vida

Me cansé de jugar a la vida.
Pero sin embargo no puedo parar.
Parar significaría morir, y saber que vamos a morir es lo que me lleva a querer apagar el interruptor.


No quiero jugar a vivir. Cumplir una obligación, satisfacer un deseo, relacionarme con personas, pagar las cuentas, estudiar una carrera... si al final haga lo que haga el final es para todos el mismo. 


¿O al revés? ¿O de eso se trata? De vivir como a uno más lo llene, por los caminos que más se amolden a uno, aunque no sean propios, pero sí los que más se nos asemejan. De vivir la vida que nos imponen pero conscientes. 


Me acuerdo con todo esto otra conclusión que alguna vez escribí: "disfruto mucho más apreciando la conciencia de ignorar que ignorando la inconsciencia de vivir por vivir".